Punto de vista de Voss
—¡Vine a arreglar las cosas, Voss! ¡Por favor, tienes que escucharme! —Mi madre seguía llorando—.
—¡No puedes arreglar una tumba, madre! —rugí, arrastrándola más allá de la esquina del barrio—.
—¡No puedes recuperar lo que destruimos!
—¡Lo hago por ti! —suplicó, mientras sus zapatos resbalaban sobre el asfalto al tambalearse detrás de mí—. ¡Te lo juro, Voss, lo hago por ti! ¡Es lo mejor!
—¡No quiero tu ayuda! —grité—.
—Si Gemmy pudo llevar a tu hijo en mi vientre, ¡estoy