Punto de vista de Gemmy
Sin darme cuenta, mis dedos se aferraron a la tela de su camisa. La sujeté con fuerza, aferrándome a él como si temiera soltarlo.
Voss se quedó así conmigo en el suelo durante un largo rato, en silencio. Me acariciaba el pelo, su gran palma recorriendo mi espalda con movimientos largos, lentos y reconfortantes, susurrándome dulces palabras de consuelo cada vez que un pequeño sollozo escapaba de mis labios.
El ritmo frenético de la mañana se ralentizó, dejando solo el son