Punto de vista de Gemmy
Llegamos a casa mucho más tarde de lo previsto. La mansión estaba sumida en un silencio tan profundo que parecía que hasta las paredes se habían dormido.
Las luces del pasillo estaban tenues, casi toda la casa a oscuras, y el único sonido era el suave crujido de nuestros pasos mientras intentábamos no molestar a nada ni a nadie.
Apenas podía cargar yo sola el enorme oso de peluche panda. Era casi tan grande como yo, ridículamente pesado e incómodo en mis brazos, así