Habían pasado dos días desde que di a luz a mis bebés.
Me sentía completamente enamorada de ellos, eran tan hermosos tenían mis ojos, mi color de piel, al igual que mi color de cabello pero parecían ser igual de mandones y exigentes que su padre.
No dudaba que cuando crecieran fuesen igual que él y aquella idea sinceramente me gustaba mucho.
— estás cómoda?— preguntó Maximiliano me ayudaba acomodarme en la cama, se supone que hoy me darían de alta, ya estaba ansiosa por regresar a casa.
Agra