El clima estaba en perfectas condiciones para que ese día de playa fuera perfecto. El sol calentaba lo suficiente como para que Chanel estuviera boca abajo, bronceado su espalda. Por su parte Ray estaba acostado en una silla de extensión disfrutando de una copa con vino y de la sombra que le regalaba un enorme paraguas.
—¿Hace cuánto no veníamos a la playa?— Le preguntó Ray, dándole un sorbo al vino.
—Desde hace un año.— Contestó Chanel y se dió la vuelta para mirarlo, —Creo que nos merecemos e