Sus ojos se posaron en aquella tormenta opacada y rodeada de hinchazón. Seguramente había estado llorando durante un largo tiempo.
Pero existía algo más que el CEO no pudo descifrar. A medida que se fue acercando a ella, notó enojo en sus orbes.
—¡Exijo una explicación, Silvain! Todo este tiempo creí que no podía existir una mejor persona que tú, pero ahora que lo pienso, cada una de las cosas que hiciste por mamá y por mí fueron estudiadas con profundidad, todo para intentar tapar la realida