El poder nunca se anuncia primero con violencia. Llega silenciosamente, como una sugerencia. Una pregunta. Un cambio de tono que la gente no nota hasta que se dan cuenta de que la habitación se siente diferente.
La mañana después de la transmisión de Adrian, sentí ese cambio en mis huesos.
Al principio fue sutil. Los mensajes que solían llegar con urgencia ahora llegan con cautela. Las solicitudes que antes conllevaban confianza ahora conllevaban cálculo. Nadie fue hostil. Nadie se mostró abi