Punto de vista de Luis
La habitación estaba tal como la había dejado. Ese tenue olor a flores que Rosario siempre se aseguraba de cambiar cada tres días. La forma en que la cama siempre estaba pulcramente hecha y la manera en que la luz del sol se filtraba suavemente por las ventanas. Todo era igual. No había cambios, bueno, excepto yo mismo.
—¡Dios mío... aquí huele a coche nuevo —no pude evitar sonreír de oreja a oreja. Sí, había saltado de cuerpo en cuerpo durante los últimos meses, e incl