Punto de vista de Kaelen
Mi pecho se apretó de solo pensar en su nombre. Esa imagen todavía me arañaba el cráneo: la visión de ella durmiendo a su lado como si no significara nada. Como si lo significara todo. Pero ahora... ahora necesitaba la verdad de sus labios. No suposiciones. No recuerdos manchados de dolor. La necesitaba a ella. Tenía que darme algo. Lo que fuera. Una razón para no perder la maldita cabeza.
La grava crujió bajo mis botas mientras las pequeñas casas de Santa Leticia ap