Ezra Winter
—Qué cara tienes, —dijo Alexa del otro lado de la mesa, levanté la mirada de mi plato y luego la observé. —Alguien está de mal humor. —Para ser una niña de casi nueve años, es demasiado observadora como su madre.
—No estoy de mal humor, es solo que estoy cansado. ¿Terminarás algún día tu pasta?—ella sonrió mostrando un hoyuelo del lado derecho.
—Sí, cuando vengan los reyes magos. —sonreí a medias y ella lo notó. — ¿Qué tienes? Estás extraño, ¿Pasó algo?
—Es por el trabajo, tengo m