George
— ¿Marie? —la llamé al escuchar a lo lejos los claxon de los autos.
—Oh, Dios mío—susurró Marie del otro lado de la línea, arrugué mi ceño.
— ¿Qué es lo que…? —la llamada se cortó, miré la pantalla e intenté llamarla, el corazón latió con una fuerza que me dio miedo, era algo que punzó en mi interior que hizo temblar cada rincón de mí. ¿Qué era eso?
— ¿Qué pasó, amor? ¿Marie contestó? —miré a Victoria y su rostro se transformó. —Estás sangrando. —dijo asustada acercándose a mí, me llevé