George
New York, Estados Unidos
Habíamos llegado finalmente a New York, a casa. Después de varias horas de vuelo, estaba totalmente agotado, mental como físicamente. Tenía tantas cosas en la cabeza que comencé a dividirlas en prioridades, una de esas, mi hija y Victoria.
— ¿Hay que comprar algo para la habitación de Elizabeth? —preguntó Victoria colgándose el bolso a su hombro mientras caminábamos a la entrada principal de mi casa, bueno, ahora su casa también y la de nuestra hija.
—No, ya está