Victoria
New York, Estados Unidos
Una semana pasó desde que George se había marchado a Estocolmo para comenzar su tratamiento, no habíamos mensajeado, ni hablado por teléfono desde entonces. Las palabras de Billy aun resonaron cargadas de culpabilidad dentro de mi cabeza.
— ¿No has ido a trabajar? —preguntó Elizabeth asomando su cabeza por la puerta de mi habitación.
—Hola pequeña, sí, he llegado hace una hora. ¿Mine se ha marchado o espera abajo?
—Se ha marchado a almorzar, regresa por la tard