George
Al día siguiente…
—Señor, hemos llegado—anunció mi chófer, abrí mis ojos y miré por la ventanilla. Durante la noche, después de la conversación y visita de Victoria, no había dormido bien del todo por no dejar de pensar en lo que haría. No contaba con tanto tiempo como para dejarlo para después, era de arreglar todo antes de marcharme. El solo pensar que no estaría en unos meses, sentía esa opresión en mi pecho que se había vuelto un recordatorio tedioso. Tomé aire y lo solté entre dient