58. Él es solo mío
—Muy bien niño, ya tienes la primera parte resuelta— Dorothea, le había hecho una video llamada, él todavía no entendía cómo había conseguido hacerlo—Ahora viene el verdadero reto: demostrarle que no eres un imbécil embaucador.
—Joder, vieja, ¡no soy un embaucador!
La anciana dejó salir un bufido y lo miró a través de la cámara como si él acabara de decir una completa estupidez, lo que hizo que mirara a la abuela con los ojos entrecerrados.
—Eso es justo lo que intentaste hacer con ella, emba