Taylor nunca antes había visto miedo en los ojos de Theo Gianni, ni en su primer encuentro, ni cuando lo siguió ni cuando descubrió el expediente que lo declaraba muerto. Pero ahora estaba allí. Crudo. Inconfundible y la asustó más que su ira.
“Dame eso”.
La voz de Theo era baja mientras extendía la mano. Taylor apretó más la fotografía. "No."
"Señorita Hempstead".
"No, Theo." El nombre se le escapó antes de que pudiera detenerse: Silencio.
Su mano cayó lentamente, el corazón de Taylor lati