- ¿Somos nosotros? - pregunté, con el corazón acelerado por la emoción.
- "Sí", confirmó él, acercándose y colocándose detrás de mí, su mano encontrando la mía en el cuadro.
- É... ¡Precioso!
- Lo hice antes de que te fueras del País del Mar.
- ¿Y pensabas enseñármelo algún día? - Volví la cara hacia él, con las manos aún sobre el cuadro.
- No estoy segura. - Sonrió con los labios cerrados, sin mostrar los dientes.
Catriel tenía muchas sonrisas, pero me pregunté si esa no era la más hermosa que