–¡No sigas!, no sigas por favor –rogó ella.
–¿Te molesté? –preguntó alzando un rostro, pero con su dedo pulgar continuaba acariciando suavemente su botón palpitante.
–Es que siento que necesito ir al baño.
–No es eso, estás confundida porque no conoces esta nueva experiencia, siénteme y disfruta –le dijo al tiempo que pensaba: “También es nueva para mí, jamás le hice esto ni a Hanna ni a Cinthya, pero con Clarice quiero comerme todo su cuerpo, sé qué hacer y