Mundo de ficçãoIniciar sessãoIsabel toca la puerta de madera de la cabaña, se arregla el cabello nerviosa y momentos después un pequeño de cabello rizado medio largo abre la puerta y nos sonríe.
―¡Isa! ― Grita y ella inmediatamente se suelta de mi mano y hacia él para cargarlo y hacerle cosquillas en el estómago.
―¡Pero qué grande estás! ― Le dice emocionada― ¡Y qué pesado!
―Son las galletas.― Contesta feliz.
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