Grito para mis adentros, pues a diferencia de con los niños, sentía como si estas niñas estuvieran intentando rasgar mi interior para salir.
Algo dentro de mí se rompe y un grito sale de mi garganta mientras mis ojos se abren. Damien me mira estupefacto, pero me agarra de la mano diciéndome que viene Dane.
“Estás dando a luz”, me dice.
No quería creerle, pero mi barriga era enorme. Era casi el doble de grande que antes de perder la consciencia.
Las lágrimas me queman la cara mientras aprieto