Mundo de ficçãoIniciar sessãoSintió la diestra ajena recorrer desde al abdomen hacia arriba, y lo miró; parecía pálido y su respiración era rápida, un tanto descontrolada. En ese momento lo recordó, sí… el momento en el callejón. Llevó ambas manos a ese rostro, y pudo sentir cómo la temperatura de la piel era fría, y su mirar, a pesar de que estaba allí, poco a poco, segundo a segundo, parecía irse perdiendo.
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