Mundo ficciónIniciar sesiónAl terminar de desvestirse, por fin, Akari entró a la ducha; Minato abrió la regadera en el agua fría, teniendo cuidado de no ver más de la cuenta, y se alejó.
Apenas sentir la temperatura del líquido caer en su cabeza, y bajar, Akari pegó un chillido fuerte, en queja:
—¡Ah, maldición!, ¡está demasiado fría!
Minato soltó la risa, sin cohibirse nada, y cerró la puerta de l







