23. CEO
Celine
Seguro que estaba en la misma forma que la noche anterior sólo para ponerme a prueba. Analicé su musculosa espalda y sentí que el fuego volvía a propagarse por mis venas, pero sacudí la cabeza para intentar borrar lo de anoche.
"Sabes que puedo olerte, ¿verdad?", dijo sin darse la vuelta y yo me puse roja.
"Pues tápate la nariz", dije secamente, molesta por mi comportamiento. Su risa ronca impregnó toda la cocina y acomodé a mi hijo en su sillón, sentándome a su lado.
"No es nada malo, C