Me saco de mi aturdimiento y hago a un lado esos pensamientos. "No lo sé. Dice que es una sorpresa".
"¡Me encantan las sorpresas!", grita.
"Eso nos convierte en una de nosotras", murmuro. "Vámonos".
Lilly deja el libro con cuidado antes de saltar de la cama. Toma mi mano y me saca de su habitación. Encontramos a Gabriel esperándonos junto a la puerta, con las piernas cruzadas y las manos cruzadas sobre su amplio pecho.
Lleva una camiseta negra con escote en V que abraza su hombro como una se