Me cuesta, pero finalmente me arrodillo ante él.
"Cariño, ¿qué pasa?", pregunto gentilmente mientras toco su brazo suavemente.
En el momento en que escucha mi voz, se abalanza sobre mí. Sus brazos rodean mi cuello y se aferra a él con todas sus fuerzas. Caigo para atrás sobre la suave alfombra y termino sentándome con él en mis brazos.
"Bebé, háblame...", le suplico mientras le froto la espalda.
"N-no lo entiendo. Eres una gran madre y vives con Noah. Me dijo que tú y su padre no están junto