Capítulo 85 — Perdón.
El silencio se alargó entre nosotros, tanto que se podía escuchar una aguja caer al suelo.
Esto no es bueno.
Holden me miraba con los ojos abiertos como platos y su rostro palideciendo lentamente.
—¿Embarazada? —repitió en voz demasiado baja—. No puede ser, Adara... No.
—Holden…
—¡No puede ser! —exclamó y comenzó a caminar de un lado a otro, jalándose el cabello una y otra vez—. ¡He tenido cuidado, Adara! ¡He usado condón siempre! ¡Siempre! Es imposible lo que me estás diciendo.
Eso era cierto: