20. El pasado siempre regresa.
Me acuesto sobre el pecho de Rhett, me abraza por la cintura, entrelazó los dedos de su mano libre con los míos, le dejo un pequeño beso en la mandíbula y suspiro.
—Es la primera vez que estamos en mi habitación —susurro.
—Faltaba darle un uso a esta cama.
—Yo sí le doy uso, a veces vengo a dormir en las tardes.
—Un buen uso.
—Dormir es un buen uso —Ruedo los ojos.
—Te burlaste de Willis cuando te pidió que te escaparas con él.
—¿Escuchaste eso?
—Sí, pensaba entrar desde el momento en que