—Luca, bienvenido, pasa por favor, ya Valentina está en la sala, te espera. Y Mario duerme. Es un buen momento.
El italiano le dió un abrazo y se adentró al piso. Quería tomar la mejor decisión para todos y de ese modo no afectar a su hijo.
Después de un rato ya estaban todos reunidos afuera y ella por fin miraba en persona otra vez a Luca, había pasado tanto tiempo desde ese día...
Maximiliano los dejó a solas, yéndose a su despacho para recibir la llamada de un accionista.
—Hola... Cuánto