Al abrir la puerta, Jhonn me miró con intensidad, como si estuviera tratando de leer cada uno de mis pensamientos.
Sus ojos azules resplandecían en la tenue luz de la habitación, y su rostro reflejaba una mezcla de preocupación y deseo.
Mi corazón comenzó a latir aceleradamente, mis manos se aferraron a su cintura.
—Caroline.
—¿Si…? —pregunté en un suave susurro.
Pensé que si no lo rechazaba y mostraba así mi fuerza de voluntad y mi molestia. No sería respetada.
Sin embargo, y