Salí muy afectada de la habitación de mi esposo y fui a la cafetería, me sentía mal porque él tenía razón, ¿cómo se me ocurrió inseminarme? Y la respuesta era fácil, necesitaba hacer algo que le devolviera las ganas de vivir a mi esposo, él es un hombre que ama a los niños y su sueño más grande era ampliar nuestra familia y aunque mi hijo aún no cumple los dos años, no me importó. El día que él tomó la decisión fui a la capilla y lloré como nunca, les juro que busqué mil soluciones para que él