La música cambia y la habitación del hotel se llena de una canción sensual y la voz de una cantante femenina que no conozco, el whisky profundiza el impacto de las palabras que no significan nada para mí y de alguna manera todo. Ella canta sobre un hombre, un corazón roto y lujuria. Tanta lujuria. Me consume. No, Elmer me consume.
Lo único que sé ahora es que necesito a un hombre que acabo de conocer y al que creía odiar. Y quizá lo odie, quizá la luz de la mañana traiga arrepentimiento, dolor