Ya fuera Qusai del Reino de los Desalmados, Henrik del Reino de los Demonios o James de la Tierra, Brielle sabía que no podía permitirse ofender a ninguno de ellos.
Aunque era muy admirada y talentosa, no podía mostrarse arrogante ante ellos. Por eso les dio una calurosa bienvenida.
Los tres se sentaron uno tras otro.
Brielle se colocó a su lado.
James miró a Qusai, inseguro de cómo éste conocía sus orígenes, ya que nunca le había hablado a nadie de sí mismo.
Qusai miró a James y le dijo co