67. ¿Lo ves a él cada vez que estoy dentro de ti?
—¡No me mires así Sam! —dijo Eduardo en medio de una carcajada. Sam resopló y desvió la mirada.
—Desde que no me pidas acostarme contigo.
La expresión del rostro de Eduardo mudó de la burla a una seriedad extraña. Pero en un instante se desvaneció y volvió a sonreír.
—Por supuesto que no te pediría nada por el estilo. ¿Por qué clase de hombre me tomas? —Eduardo se llevó la taza de café a los labios y después de tomar un sorbo, dejo escapar un fuerte suspiro—. Estoy muy contento con Lisa, así qu