Antonio
— ¡Vaya amor, te deseo muchísimo, que te des placer y que tú también me lo des! ¡Sabes hacerlo muy bien! Ven amor, tengamos buen sexo y no me lanzo a ti. Somos amantes, ¿¡lo has olvidado!?
Finjo no escuchar y me voy, dejando a Luana con una expresión de enojo en su rostro.
¡Me importa un carajo su cara repugnante!
¡Que cosa aburrida!
Espero que se vaya mañana y no la vea. Esto de las citas ya no es para mí, no tengo paciencia.
Sólo tuve paciencia con mi esposa y nada más.
Ya estaba en p