La expresión de Magdalena se congeló por un momento, y a su lado, la señora Vargas se apresuró a explicar, —bueno, los hombres deben centrarse en sus carreras, deja que los hombres se ocupen. El compromiso continúa.
Magdalena reveló una sonrisa al instante cuando escuchó las palabras Compromiso Continúa, —lo siento mucho.
—Soy yo quien debería decir que lo siento, mi hijo no debe actuar así.
—Está bien, puedo simpatizar con él por su apretada agenda de trabajo.
Magdalena tenía una sonrisa en la