—Sí.
Ricardo echó un vistazo a las fotos en su móvil, —¿Por qué lo sabes?
«No me he enterado nada.»
—Esa no es la cuestión, en total la casa vale mucho, ¡cómo se lo va a permitir con sus ingresos actuales! ¿O ha robado algos caros de tu casa. —dijo Ana.
Ricardo frunció el ceño, —Mamá, no digas tonterías.
—Ricardo, me he dado cuenta de que ahora siempre ayudas a Magnolia.
Ricardo estaba algo impaciente, —Mamá, es asunto mío, no te metas.
—¿Por qué no prestas más atención a Magdalena? Son m