Magnolia puso el diseño sobre la mesa, —Sí. ¿Cuándo volverá Ricardo?
—Tiene que hacer horas extras. Puedes hablar conmigo. Al fin y al cabo, voy a vivir con él.
Magdalena se acercó, cogió los planos y se sentó en el sofá, como la dueña de la villa.
Las ambas no dijeron nada más por un momento.
Magnolia se quedó quieta, sólo sintiendo que estaba sufriendo.
Magdalena dejó el diseño, —Señorita Fernández, tu diseño está muy bien, pero tengo algunos consejos. Quiero mostrar las fotos de mi boda