Punto de vista de Damon
“Abigail, ¿cómo está Talía?” Tuve que conducir más de tres horas para llegar al hospital de la prisión.
No obstante, antes de poder entrar al quirófano, olí el fuerte y familiar olor a sangre.
“Alfa Damon, ¿qué haces aquí?” Abigail me miró, turbada.
Un mal presentimiento se apoderó de mi pecho. “¿Cómo está Talía? ¿Ya nacieron los niños?”
“Ambos niños están sanos.” Balbuceó, con la mirada baja.
“Llévame a verlos.”
Me condujo a la guardería, donde vi a dos pequeños acostado