Rufus estuvo a punto de preguntarle si había averiguado de quién se trataba, pero luego de unos segundos se dio cuenta de que la persona que más odiaba era algo como la mano derecha del inversionista que podía salvarlos de la debacle en la empresa minera.
—Eso quiere decir que Lancaster trabaja con gente de influencia —dijo por fin el empresario.
—¿Usted sabe de quién se trata, señor Reynolds?
—Sí, por supuesto —respondió— Se trata de un inversionista muy importante, es un multimillonario, dueñ