Me detuve en el momento justo.
"¿Por qué? ¿Me estás amenazando?".
El hombre respondió con su voz baja y profunda pero seductora. La forma en que hablaba también exudaba su infinito amor y cariño por mí.
"Quiero que me toques".
"Oh, supongo que no tengo otra opción".
***
Ese día tardamos mucho más de lo previsto en preparar nuestro desayuno. Cuando salimos de la cocina, Ralph corrió apresuradamente hacia nosotros y gritó: "Tengo hambre".
Cargué a Ralph y lo puse delante de la mesa del come