Lucas levantó su vista, conmocionado.
Aún podía comprender lo que otros habían dicho, pero él se estaba ahogando en sus recuerdos.
"¿Eres... Carol?".
De repente, él me extendió su mano. Parecía que él quería tocar mi cara, pero sus dedos se detuvieron en el aire. Había algo que él temía en su corazón.
Sostuve la palma de su mano y dije: "Estoy aquí. ¿Cómo te sientes? ¿Cómo te volviste así? ¿Puedes calmarte?
Quizás mi toque le dio valor. De repente, él se acercó y me envolvió en sus brazos.