Mundo ficciónIniciar sesiónObedecí su sugerencia de aplicarme más ungüento mientras ella cortaba las verduras a tientas, preguntándome por lo que ocurriera en el Bosque Rojo. Le respondí con tanta vaguedad como me era posible, como siempre, porque la guerra no era algo de lo que me gustara conversar con ella. Y conforme hablaba, recordé las demandas descabelladas que le hiciera el jefe de cazadores a Milo.
—¿Qué ocurrió, mi señor? —i







