–No soy su confidente. Llegamos a un acuerdo. El sabría más sobre mí sí me decía cosas sobre él. Claro que cosas del pasado antes de ser educador no están permitidas pero es un voto de confianza mutuo.
–Algo inesperado y extraño.
–Hasta el mismo Marquillo tiene cosas que ocultar –sonrió, olvidando el problema del teléfono.
–¿Marquillo? ¿Así lo llamas? –afirmo traviesa–. Eres la actual alumna. La que casi lo hace tirar la toalla.
–Esa misma –confirmo con orgullo–. Mi nombre es Mariana. Un gu