CAPITULO 65 EL MAREO.
Samantha Bristhon.
Una hora después, ambos continuamos en lo mismo, guardamos silencio y estamos pensativos, trato de no dar tantas vueltas en la cama, para no llamar su atención, hasta que pierdo la consciencia.
Amanece y ni siquiera sé, a qué hora nos quedamos dormidos. Solo escucho el toque de la puerta.
Daython, se sobresalta con el ruido, observa la puerta y luego a mí.
─ Iré abrir ─ le digo y él mueve su cabeza de un lado a otro negando.
Se levanta con tranquilidad y mezcla sus cobijas