Sophia camina con la cabeza baja, buscando el coraje necesario para enfrentar a sus amigas. Se encuentra en un momento de incertidumbre, sin saber exactamente cómo actuar. Sin embargo, comprendiendo que no tiene alternativa más que enfrentar la situación de frente, decide revelar la verdad.
– Chicas, por favor, les pido disculpas. No culpen a Alex. Todo esto fue culpa mía. Si me hubieran dicho que él estaría aquí, no habría venido. No habría enfrentado esta situación.
– Amiga, sin rodeos, ¿está