Rebecca baja la mirada, presenciando una escena que nunca imaginó presenciar, y esa demostración de afecto se convierte en el completo colapso de su mundo. Su corazón late rápido y siente que todos los fragmentos de su vida se despedazan. Cierra los ojos, intentando contener la respiración acelerada, mientras piensa en sus hijos, haciendo todo lo posible para evitar que las lágrimas caigan de sus ojos.
– Mi amor, reclamé la mansión que proporcionaste para que ella construyera, creo que merecemo