Punto de vista de Hazel
La puerta se cerró con un clic y me apoyé en ella; la madera fría contrastaba fuertemente con el calor que aún emanaba de mi piel. Mi corazón latía frenéticamente contra mis costillas, como un pájaro atrapado en una jaula que no comprendía.
¿Qué fue eso?
Me llevé el dorso de la mano a la mejilla. Estaba caliente, increíblemente caliente. Silas ni siquiera me había tocado, en realidad, pero el aire de aquella cocina estaba tan cargado de... algo... que sentí como si