Sarah’s pov
Mi muñeca ardía con un calor agudo y palpitante. Corrí lejos de James tan rápido como mis tacones altos pudieron llevarme, cortando a ciegas a través de la densa multitud de invitados que se reían y de los guardias de seguridad de complexión robusta. Lágrimas de absoluto dolor y miedo amenazaban con desbordarse de mis párpados, pero las obligué a retroceder. No podía dejar que nadie me viera quebrarme. No podía permitir que nadie viera las marcas rojas y feas que los dedos de James