Al mismo tiempo, dentro del club, donde Leonardo estaba hablando con uno de los hombres más importantes del lugar, le había contado la verdad al hombre equivocado y eso lo iba a descubrir más temprano que tarde.
—¿Qué?— Stefan se levantó de su asiento y miró directamente a los ojos de Leonardo.
—No seas gracioso, esa familia ya no existe. No es más que un trabajador inmigrante, mira los harapos que lleva, y esa putita, no creas que no conozco sus detalles. Ella es Rebecca, la hija adoptiva de l