—¡Yo me voy a nadar!— dijo Luciana feliz corriendo hacia el mar.
—Procura siempre estar en nuestro campo de visión— le advirtió Emely.
—Si, tía— respondió gritando.
—Está muy feliz— aseguró ella— creo que le hacía falta esta energía eterna del mar.
—Es más feliz desde que llegaste, sonríe más y está más relajada, le das seguridad, contigo ella se siente protegida.
—Lamento haberme ido tanto tiempo, pero ahora que estoy aquí quiero recuperar un poco del tiempo perdido— sonrió mirando como Lucian